ORGANIZADORES Y PARTNERS

  • Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (CONGOPE)
  • Gobierno Autónomo Descentralizado del Carchi
  • CIFAL ECUADOR/UNITAR
  • CGLU – FORO DE REGIONES
  • Cancillería del Ecuador

ANTECEDENTES

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), creado en 1972 en la primera “Cumbre de la Tierra”, desarrolla los principales aspectos de la Cooperación Internacional Medioambiental, en los que se enfocan principalmente las acciones son: el Desarrollo Sostenible, Cambio Climático, Protección a la Biodiversidad, Gestión del Agua y Gestión de Residuos Sólidos.

En este proceso internacional el apoyo financiero, técnico y de capacitación a países en desarrollo siempre ha sido un tema clave para facilitar los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático. Así, tanto la CMNUCC, como el Protocolo de Kioto o el Acuerdo de París reflejan la importancia de este asunto y han establecido instrumentos específicos para canalizar este apoyo (Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Fondo de Adaptación, Centro y Red de Tecnologías para el Clima, Fondo Verde para el Clima) y promovido el establecimiento de compromisos financieros. Adicionalmente, en el caso concreto del Acuerdo de París, entre sus objetivos, junto con los de reducción emisiones y mejora de la capacidad de adaptación, se incluye que los flujos financieros tienen que ser coherentes con la transición hacia un modelo bajo en carbono y resiliente al cambio climático.

Bordar los tópicos y conocer experiencias en: conservación ambiental, conservación y uso sostenible de la biodiversidad, cuidado de las fuentes hídricas y marítimas. En función de eso generar acciones y cooperación para promover programas y proyectos que garanticen un habitad sostenible y sustentable.

Objetivos específicos:

  • Generar un espacio de co creación, diálogo e intercambio de experiencias de programas desarrollados por Gobiernos locales y regionales en el contexto medioambiental y de cooperación.
  • Promover e identificar fuentes de cooperación nacional e internacional para el desarrollo de proyectos en medio ambiente, cambio climático y biodiversidad.
  • Desarrollar una propuesta de posicionamiento enfocada a la conservación y uso sostenible del territorio, en el ámbito ambiental, especialmente de cara a la reactivación post COVID – 19.

Problemática:

Es evidente que, a día de hoy, la mayor preocupación a nivel mundial es vencer a la COVID-19, evitando más muertes y nuevos contagios. Por otro lado, se ha producido un evidente respiro para el medio ambiente, debido a la medida de aislamiento se ha dejado de emitir a la atmósfera más de 1.6 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, el cual es un gas de efecto invernadero (GEI) causante del calentamiento global. La reducción de la contaminación se ha visto reflejada en todo el mundo. En China, las emisiones de CO2 cayeron casi una cuarta parte entre febrero y marzo de este año. De igual manera, al norte de Italia y en los Estados Unidos de América se comenzó a registrar una reducción en las emisiones de CO2 y en la contaminación del aire (Greenpeace Argentina, 2020).

Sin embargo, también se ha observado un incremento en la producción y consumo de material plástico, especialmente de uso hospitalario y doméstico, así como también, ha aumentado el consumo de otros plásticos desechables como bolsas, botellas de agua, recipientes para enviar comida a domicilio o embalajes del comercio por internet.

Una vez logrado el objetivo de mitigar la crisis sanitaria, la prioridad más importante será la reactivación económica producida por esta pandemia, situación que probamente deja la problemática del medio ambiente en un plano muy secundario. Sin embargo, se debe de tomar en cuanta que, todos los procesos económicos y producción deberían estar íntimamente aliados a la gestión y conservación ambiental, un objetivo que debe ser plasmado en todas las futuras actuaciones de reactivación post covid-19.

Cabe mencionar que si la salida de la cuarentena no es paulatina, escalonada, se producirán picos en el consumo de bienes y servicios. Estos desencadenarán una emisión masiva de Efectos de Gases de Invernadero- GEI y compuestos contaminantes en un modelo de producción y consumo todavía fundamentado en el uso de combustibles fósiles.

Las iniciativas generadas por algunos países han comenzado a ser favorables para el ambiente, en época y tras el coronavirus. En París, por ejemplo, se están habilitando 650 km de “ciclovías corona”. En Milán se anunció un ambicioso plan para reducir el uso de autos y priorizar vías de peatones y ciclistas, acciones de respuesta a la crisis causada por el virus.  (Serrano, 2020)

Actualmente hay que pensar en lo siguiente: “Deben decidir si rescatar a empresas contaminantes y usar ese rescate como palanca para imponer reformas con un enfoque ambiental, o dejar que vuelvan al uso intensivo del carbono como una medida para arreglar la economía de manera rápida”, según Harrabin, citado en (Serrano, 2020).

Una adecuada gestión sostenible del medio ambiente es ideal para la conservación de la biodiversidad. En los últimos años se ha incrementado la pérdida de la biodiversidad, animales y plantas, se han visto afectados, producto de actividades insostenibles de los recursos naturales, además el crecimiento poblacional, la destrucción de ecosistemas, paisajes, bosques, habitad marino y terrestre, han conllevando al deterioro del medio ambiente de forma global.

La conservación de la biodiversidad cruza por el reto primero de aceptar que toda la humanidad se reconozca como responsable de la perdida de esta, y a su vez, que todos asumamos la responsabilidad de proteger, mantener y conservar la variedad de seres vivos como los animales, plantas, zonas marinas, bosques y todos los ecosistemas en general. Una opción sería promover acuerdos y convenios globales de conservación marítima y terrestre, que a futuro aseguren un ecosistema equilibrado y que mitiguen la extinción de especies y la destrucción de hábitat.

Importante pensar que: “Cualquier impacto ambiental positivo que surja de esta aborrecible pandemia debe ser un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia un ambiente más limpio y ecológico”, dice Andersen de la ONU.

La cooperación internacional para el medio ambiente ha tenido impacto a nivel global mediante la firma de convenios, financiamiento a proyectos, intercambio de especialistas en la materia y muchas otras acciones debido a que se considera que los costos ambientales deben ser asumidos por las esferas gubernamentales, así como por la iniciativa privada y por la sociedad en su conjunto, pero aún falta mucho por hacer, por lo cual se deben desarrollar políticas públicas que protejan e impulsen estas acciones.

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